viernes, 7 de septiembre de 2018

En el umbral oscuro la copa destelló de Clara Janés. Poesía española actual.



Clara Janés es poeta, novelista, ensayista y traductora española nacida en Barcelona en 1940.
Hija del famoso editor y poeta Josep Janés, es licenciada en Filosofía y Letras y Master de las Letras por la Universidad de la Sorbona en Literatura Comparada. 
En 1997 obtuvo el Premio Nacional de Traducción por el conjunto de su obra. Su obra poética también ha sido galardonada con importantes premios entre los que se cuentan: Premio Ciudad de Barcelona 1983 por «Vivir», Premio Ciudad de Melilla 1998  por «Arcángel de sombra» y Premio de Poesía Gil de Biedma por «Los secretos del bosque». Parte de su obra ha sido traducida a más de veinte idiomas.


En el umbral oscuro la copa destelló...de Clara Janés


En el umbral oscuro la copa destelló
y en mi mirada se adentró
la filigrana de la plata.
Bebe ,dijo su portador:
Y bebí sus ojos en el vino.
Y bebí el vino en sus labios.
Y él bebió sus labios en los míos.
Y encendí las velas.

Desplegó una sábana azul
que abarcaba los ocho cielos
salpicados del oro de los astros
y me envolvió y a sí mismo, en ella.
Y como el entero firmamento
me abrazó.
Y se adentró en mi vida
y en aquella noche
la deshojó hasta la tersura del alba.
Con el tacto del más leve pétalo
se dobló su cabeza en mi cuello,
sus bucles negros
emitían un aroma de abismo.

Y por su boca
besé yo la muerte,
y en torno a mí
replegó las alas.
La luna se quebró
en vertientes de nieve.
Los arrecidos astros desmayaron.
La gravedad estalló.
Un torbellino urente
abrió su espiral
a lo infinito.
Lluvias de meteoros
abrasaron los círculos
de la oscuridad.






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viernes, 31 de agosto de 2018

Parque Quinta de los Molinos. Lugares para visitar en Madrid.


Parque Quinta de los Molinos


El Parque de la Quinta de los Molinos se encuentra en el barrio de Salvador en el distrito de San Blas-Canillejas de la ciudad española de Madrid. Es considerado un «parque histórico». Está delimitado por la calle Alcalá, la calle Miami, la calle de Juan Ignacio Luca de Tena y la avenida del Veinticinco de Septiembre.

Este jardín fue propiedad del conde de Torre Arias. En el año 1920 lo regala al arquitecto alicantino César Cort Botí, ​ que era profesor de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura así como concejal del Ayuntamiento. Éste construyó un jardín de tipo mediterráneo. A su muerte, el parque quedó semiabandonado.
En septiembre de 1980 y tras un convenio con la Gerencia Municipal de Urbanismo, se cede al Ayuntamiento de Madrid tres cuartas partes de las 28,7 hectáreas de la propiedad original, permitiendo que en el resto del parque se edificaran viviendas de lujo.

Con una extensión de 25 hectáreas, el parque incluye diversas zonas de arbolado en extensiones de cultivo para almendros y olivos, además de encinas, pinos, eucaliptos e higueras, entre otras especies). En la parte alta del extremo norte del parque se ha rehabilitado el palacete diseñado a comienzos del siglo XX. También hay un estanque, un molino y el edificio conocido como Casa del Reloj. Un camino pavimentado, bordeado por grandes plátanos, lo atraviesa casi de sur a norte, desde la entrada principal, en la calle Alcalá, hasta el palacete.

Durante el verano, el parque acoge actividades culturales, como conciertos ligados a los Veranos de la Villa.
Frente a la puerta del parque está la estación de metro de Suanzes, correspondiente a la línea 5. Y por la calle Alcalá pasan las líneas 77 y 104 de autobuses; y en la de Juan Ignacio Luca de Tena las líneas 114 y 146, si se prefiere utilizar los accesos de zona norte (en dicha calle Juan Ignacio Luca de Tena y en la calle Miami).






viernes, 24 de agosto de 2018

Batalla de flores de Laredo. Fiestas y acontecimientos en España.



Batalla de flores de Laredo 

La Batalla de Flores es la fiesta popular más importante de la localidad cántabra de Laredo, en España. 

Se celebra el último viernes de agosto desde el año 1908 y está declarada Fiesta de Interés Turístico desde 1965 y Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2011. 



Consiste en un desfile de carrozas cuyos armazones se adornan con flores y pétalos naturales, formando motivos alegóricos, durante el cual un jurado emite una clasificación designando a una de ellas como ganadora. A lo largo de ese día se organizan en la villa pejina mercadillos callejeros, y diversas bandas y charangas tocan música por toda la ciudad, culminando con un espectáculo de fuegos artificiales desplegado sobre la bahía en la que se enclava el municipio. Es una fiesta que desde sus orígenes ha destacado por su brillante combinación de motivos lúdicos y artísticos. 



Pese a que el evento se condensa en un solo día, el de la celebración del desfile, la preparación de la Batalla de Flores se prolonga durante meses. Si el acondicionamiento de los campos para las flores (cultivadas en su mayor parte por los propios carrocistas en prados próximos al núcleo de Laredo), la plantación de éstas, su cuidado y recogida se inicia a comienzos del invierno y se extiende a lo largo de la primavera hasta la víspera de la fiesta, el proceso de diseño, concepción, elaboración y rematado de las carrozas se desarrolla durante todo el verano, hasta el mismo momento del inicio del desfile. 



Proceso que alcanza su culminación durante la noche mágica, expresión con que se conoce la víspera de la fiesta. Durante ese día y a lo largo de toda la noche, hasta el mismo momento de entrar en el circuito, las cuadrillas de carrocistas (decenas de personas por cada grupo, implicando directa o indirectamente a la mayor parte de los vecinos de Laredo en la Batalla, desde hace generaciones) se afanan por culminar sus alegorías, ensamblando las figuras y cubriendo todo el conjunto con miles de flores y pétalos, en una auténtica carrera contra el reloj. 



Así, el viernes, cada año, el milagro se repite, y a la llamada de los cohetes entre una y dos docenas de coloristas carrozas completamente cubiertas de flores naturales entran en un circuito rodeado por una masa de espectadores que, literalmente, ocupan el pueblo. Visitantes que acuden desde localidades de toda la región y desde provincias de toda la geografía nacional para disfrutar de un evento eminentemente artístico. 

Corazón y razón de ser de la Batalla, las carrozas, aunque conservando su concepto original, han experimentado una evidente evolución desde los comienzos de la fiesta: estilística, volumétrica, técnica, material… Los simples objetos decorados sobre pequeñas plataformas móviles arrastradas por animales de las primeras ediciones dieron paso, en los años anteriores a la guerra civil, a composiciones alegóricas de mayor volumen, complejidad y ornametación floral. 



Los carrocistas 

La Batalla de Flores es una fiesta popular y colectiva. Durante generaciones cientos, incluso miles, habrán sido las personas implicadas en su elaboración. Cada carroza presentada en el desfile ha contado con el esfuerzo de grupos de decenas de colaboradores. Habitualmente esas cuadrillas se articulan alrededor de un núcleo principal, el cual mantiene viva la labor de un año para otro. Este círculo íntimo es, estrictamente hablando, el de los carrocistas. Son los que conciben, diseñan y dirigen la ejecución de las carrozas –labor que les absorbe durante todo el verano-, cuidando de que la flor esté preparada para el día grande, convirtiéndose en el alma de cada grupo y en el motor vivo de la Batalla. Simples artesanos erigidos en auténticos artistas. 



Establecer una clasificación de carrocistas basándonos exclusivamente en las victorias obtenidas no deja de resultar injusto, pues dejaremos sin nombrar una infinidad de artistas sin cuya labor la fiesta no sería lo que es. No obstante éste es el podio de un más de un siglo de Batalla de Flores: 
Ocupando con justicia el primer puesto se halla José Antonio “Toñi” Quintana, el carrocista más laureado de la Batalla en toda su historia. 18 son las victorias conseguidas por él a lo largo de una extensa y prolífica carrera (iniciada a finales de los años 50 de la mano de su padre), tanto en solitario como en colaboración con su hermano Manuel, con su rival y amigo Ángel Sainz o, actualmente, con el grupo Transportes Maritina de los hermanos Cagigas. 
Por detrás de él, en posición de plata, destaca un carrocista más joven pero de notable bagaje, Ángel Expósito, que prolonga su brillante e innovadora carrera desde los años 80, acumulando ya 10 primeros puestos. Comenzada su andadura junto a Miguel Sol, en la actualidad colabora con sus hijos –y prometedores carrocistas- Edgar y Alan. 
El tercer puesto lo ocupa el también veterano Ángel Sainz, quien logró 7 victorias (más tres premios de honor) en el cordial duelo entanblado con su amigo “Toñi” Quintana. Iniciados juntos en la infancia, regresaron también juntos y con éxito en 1996 tras el período de retiro que siguió a su gloriosa época durante los años 60 y 70, demostrando que rivalidad y amistad no tienen porque ser incompatibles. A partir de mediados de los 90 Ángel continuó su carrera ya sin interrupciones hasta su lamentable fallecimiento en 2002. 



Con 6 victorias destaca un apretado grupo integrado por Manuel Piedra, un clásico que reinó durante las primeras décadas de la Batalla, Víctor Ortiz y Manuel Quintana (padre de “Toñi”), quienes desplegaron una brillante carrera en equipo durante los años centrales del siglo (incluidos 2 premios de honor), Felipe Revuelta, incombustible carrocista en activo desde los años 50 hasta los 80, y Miguel Sol, socio de Ángel Expósito en sus primeros éxitos. Actualmente la Asociación Come Golayu que lo ha hechu güela cuenta en su haber son 6 victorias en sus 10 participaciones. 
Con 5 victorias tenemos a Marcelino Rodríguez, destacado en los años inaugurales de la fiesta; al Grupo Amigos, el cual, encabezado por el iconoclasta Ángel Llanderal, fue uno de los renovadores de la Batalla durante los años 80 y 90. 
4 victorias coronan las carreras de Santiago Corro (quien suma además 2 premios de honor), Transportes Maritina de los hermanos Cagigas ; tres las de Fructuoso Gutiérrez, Manuel Ansola y los hijos de Víctor Ortiz, los hermanos Oruña; y dos las de Gregorio Mazarrasa, Baldomero Cosío, Federico Salviejo, Ildefonso Martínez, Gerardo Castillo e Hijos de Revuelta. 
También alcanzaron la victoria en la Batalla Nicolás Gereda y César Alba, Zarauz, Montes, Ron, Gutiérrez y González, Valentín Bustillo, Santiago Alba, Juanito Oceja, Tejada e Ildefonso Vallejo, Velasco, Martínez y Cañarte, Narciso Fernández, Ángel Leonardo, Zubillaga, Celedonio Gómez y Pérez, Ruiz, López y Arrebola, Peña Los Veteranos, Sevi, Campo, Rivero y Vivanco, Abelardo Landera Puente y Grupo Pejino. 
Algunos años, además, se concedieron premios especiales o de honor, cuando la elección entre dos carrozas merecedoras del primer premio se hacía imposible. Así, lograron este galardón Ángel Sainz (en tres ediciones), Víctor Ortiz y Manuel Quintana (dos ediciones), Santiago Corro (dos ediciones), Ontañón y Barrera, la viuda de Cañedo, Gutiérrez y Revilla, Leonardo del Río, José Corro, Ángel Linaje, Zubillaga, Díaz y López, Felipe Revuelta. 
El día de la Batalla 

La fiesta arranca sus prolegómenos la víspera del viernes. A lo largo de la "noche mágica" las cuadrillas se afanan por montar, rematar y engalanar las carrozas, mientras cientos de personas desfilan por la villa para ver como las alegorías toman forma a la luz de los focos, creando una atmósfera realmente mágica. 

A la mañana siguiente, el viernes arranca con la apertura de un mercadillo –instalado desde el día anterior en la Avenida José Antonio-, inundándose el pueblo con la musica de bandas, peñas y charangas. Por la tarde, a las cinco y media, un estallido de pólvora anuncia el comienzo del desfile. Las carrozas penetran en el circuito –alrededor de la Alameda Miramar-, arrastradas y empujadas por las mismas personas que han pasado toda la noche rematándolas. Les acompañan a lo largo de las tres vueltas que dura el desfile, carros de caballos engalanados, peñas, bandas de música y grupos de danzantes, entre un mar de serpentinas y confetis lanzados por el numeroso público que colapsa las avenidas circundantes. El evento finaliza con la entrega de premios y la colocación de las carrozas en un recinto vallado para su exposición durante los siguientes días. 

La jornada se completa con verbenas, conciertos y, a medianoche, un espectáculo de fuegos artificiales desplegado en la bahía, frente a la extensa playa
Orígenes: A comienzos del siglo XX la celebración de Batallas de Flores se había popularizado en Europa, especialmente en los países mediterráneos. En España fueron habituales en el Levante (Murcia), pero también en el Cantábrico (Santander, Bilbao). Sin embargo dos factores vinieron a singularizar la Batalla de Laredo: su origen marítimo y su longevidad. En efecto, fue en el entonces pequeño puerto pesquero donde arraigaría con más fuerza la fiesta, siendo la única con vida continuada desde sus comienzos, en 1908, hasta la actualidad, hecho significativo por no ser una región climatológicamente favorable para el cultivo de flores ornamentales. 

Aquella primera edición, además, se celebró en la Bahía, y no en tierra, integrando el desfile las engalanadas traineras de la Cofradía de Pescadores, antecedente de las futuras carrozas. La primera celebración tuvo lugar el domingo 30 de agosto de 1908 siendo alcalde de la villa, Don Santiago Basóa y la razón de tal original idea fue del entonces secretario municipal de Laredo, el señor Don Arsenio Lazbal, para dar una nueva festividad a la villa en época estival. 









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miércoles, 8 de agosto de 2018

El tiempo sí regresa de Concha García. Poesía española actual.





Concha García nació en Córdoba en 1956 pero se mudó siendo pequeña a Barcelona.
Es una de las fundadoras del Aula de Poesía de Barcelona y también preside de la Asociación Mujeres y Letras.

Se la considera una importante poetisa de su generación y ha recibido premios de cierto prestigio, entre los que se encuentra el Premio de Poesía Barcarola, obtenido en 1987.


La lírica de Concha García es una poesía intimista y entrañable.

Obtuvo el Premio Jaime Gil de Biedma​ por su obra Ayer y calles.





El tiempo sí regresa de Concha García


Una cacerola que dejé puesta un día
sobre el mármol de la cocina.
Aquel lugar deshabitado largos años
mantuvo el utensilio. Yo era otra
al volver a destaparla. Vi moho
vi roña, vi partículas muy confusas
nadando en el agua pestilente. Vi
la forma de la cacerola intacta.
Recorrí con la mirada cansina
los alrededores del lugar, y el tiempo
se volcó sobre mí: el mismo edificio,
la misma calle, las mismas acacias.
El hedor de la cacerola era tan intenso
que me aparté a la ventana
para respirar. Mirando la calle
vi la misma gente, las mismas
posturas de la gente, las mismas
conversaciones de la gente. Lo vi
todo igual. Vacié aquel hediondo 
líquido y restregué la porcelana
con un viejo estropajo que se deshizo

entre mis dedos.



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viernes, 22 de junio de 2018

El Rastro. Lugares para visitar en Madrid.


El Rastro de Madrid

El Rastro de Madrid es un mercado al aire libre, originalmente de objetos de segunda mano, que se monta todas las mañanas de domingos y festivos en un barrio castizo del centro histórico de la capital de España.



Nació hacia 1740 en torno al «Matadero de la Villa» ocupando las aceras de la cuesta de Ribera de Curtidores del barrio de Lavapiés, como un zoco semi-clandestino de venta de objetos usados (baratillos).
El Rastro, con más de un cuarto de milenio de existencia, ha ido reglamentando su existencia y actividad comercial. ​ Su fama internacional (que le hace estar presente en las guías de viaje sobre Madrid como un atractivo singular), le emparenta con otros mercadillos existentes en diversas ciudades de Europa.
El Rastro superaba los 3500 puestos en el año 2000.
Su creación es contemporánea de la de los Cinco Gremios Mayores en Madrid, y fue creciendo a lo largo de los siglos, hasta los 3500 puestos -máximo permitido por las últimas leyes municipales- que tenía en el umbral del siglo XXI.



«Rastro» era en el siglo XVI sinónimo de carnicería o desolladero.
En las tres primeras décadas del siglo XX, el Rastro se extendió por diversas calles adyacentes y atrajo la mirada de intelectuales, artistas y escritores.
El Rastro en el siglo XXI posee una regulación municipal establecida en el año 2000​ Esta regulación permite al Ayuntamiento de Madrid controlar el número de puestos, el tamaño de los tinglados, lo que puede venderse, y las calles donde puede celebrarse. Está prohibida la venta de animales vivos y alimentos en puestos callejeros.
Un máximo de 3.500 puestos de venta se extienden en torno a la Plaza de Cascorro y su monumento dedicado a Eloy Gonzalo en el extremo norte, el eje de la calle de Ribera de Curtidores y calles aledañas, la calle Embajadores al este, y la Ronda de Toledo y la plaza del Campillo del Mundo Nuevo al sur.


Calles del Rastro:

Existen calles y plazas que por tradición, o por la congregación de puestos especializados, se centran en ofrecer un tipo de producto en particular:
  • La calle Fray Ceferino González es conocida por la calle de los Pájaros debido a la venta antiguamente ambulante de animales de compañía y de aves o de artículos para su cuidado. Esta calle congregaba la venta de animales, pero desde la disposición municipal del año 2000 sólo se pueden vender animales en las tiendas de la calle.
  • La calle de San Cayetano, conocida también por la calle de los Pintores por sus locales no ambulantes destinados a la venta de óleos e ilustraciones o artículos para la práctica del dibujo y la pintura
  • La calle de Rodas y las plazas del General Vara del Rey (antigua del escritor Antonio Zozaya) y de Campillo del Mundo Nuevo: todas ellas especializadas en la compra venta de revistas, cromos, estampas y juegos de cartas coleccionables, donde es frecuente ver a niños intercambiándolos.
  • La plaza del General Vara del Rey, además, ofrece gran cantidad de puestos de ropa de segunda mano.
  • La calle del Carnero y la de Carlos Arniches, donde los bouquinistas ofrecen libros de viejo, de ocasión o de colección. Puestos temporales de libros (nuevos, de ocasión o para coleccionistas) se instalan también en el amplio Campillo del Mundo Nuevo.
  • La Plaza de Cascorro está especializada en la venta de ropa underground y accesorios.
  • La Ronda de Toledo, a lo largo de ella y desde mediados del siglo XX se suele vender música y diverso material.

En muchas de las tascas y tabernas de las calles vecinas es posible degustar algunas de las especialidades de la gastronomía de Madrid que en forma de tapa se sirven, por ejemplo, acompañados en la mayoría de las ocasiones de un chato de vino o una caña de cerveza. ​ Es frecuente que se vean tiendas en las que sirvan diversos bocadillos económicos, algunos ejemplos son los de calamares, de chorizo, de tortilla española, queso, etc. Y tostas diversas. Las tapas más habituales pueden consistir en los tradicionales encurtidos de variadas disposiciones como pueden ser las berenjenas de Almagro, los pepinillos, las banderillas. Algunos de los platos servidos en pequeñas raciones tienen gran popularidad como es el caso de los caracoles a la madrileña, las manitas de cerdo, callos.







viernes, 8 de junio de 2018

Poemas cortos elegidos de Julio Martínez Mesanza. Poesía española.


Julio Martínez Mesanza, poeta español, Ha sido director de los centros del Instituto Cervantes de Lisboa, Milán, Túnez y Tel Aviv. En 2017 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de España por su obra Gloria.

Retirada
Vengan grises caballos por la senda
nevada, y un anciano se detiene
y ve pasar jinetes y armas oye.
Continuamente pasan los soldados,
y otra tierra recuerda y otro tiempo.
El corazón del viejo se ensombrece
mientras las muchas sombras enumera,
y otra guerra recuerda y otros hombres.


Remedia amoris I
Amigos, el amor me perjudica:
no permitáis que caiga nuevamente.
Podemos emprender una campaña
o el estudio de textos olvidados:
algo que me mantenga distraído.
No me habléis de la dulce voz de aquélla
ni del hermoso talle de esa otra.
Quemad todo retrato, ensordecedme,
poned sus armas en mis propias manos:
si sé el secreto su poder se extingue:
ellas son incapaces de ternura.


Las campañas de mayo
Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron
o creyeron amar, y otros, los libros
que leían de niños y marcaron
su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.

He soñado de nuevo con jinetes...
He soñado de nuevo con jinetes
pesadamente armados. A lo lejos
acampan. Vemos la humareda enorme
de sus festines y sus grandes sombras.
Sabemos que vendrán tarde o temprano,
y ante su carga no valdrán las hachas
ni las cobardes hoces, ni la astucia.
Sobre nuestras espaldas de vencidos
golpearán terribles sus espadas.
Quisiera desertar, pero me dicen
que sé algo de estrategia y que soy joven.
Quisiera estar del lado de los otros.

Es poder una torre sobre rocas...
                                                                A Luis Alberto de Cuenca

Es poder una torre sobre rocas
cuyo interior adornan ricas telas
e inscripciones de anales y de leyes.
Una torre que guarda los despojos
de solares y eternas dinastías.
Tiene el poder severos escenarios
e implacables sirvientes silenciosos.
Poder arroja infamia sobre el tibio
y no acepta en su guardia a los neutrales.
Tiene la torre normas que el profano
no comprende y desprecia torpemente.
Poder cierra la boca al arbitrista
y hace que el cuerdo abrevie su discurso.
Es poder una torre sobre un yermo
cuyo exterior el tiempo hizo terrible.



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viernes, 25 de mayo de 2018

Museo del Prado. Lugares para visitar en Madrid.

El Museo Nacional del Prado, en Madrid  es uno de los más importantes del mundo,  así como uno de los más visitados.
Especialmente rico en cuadros de maestros europeos de los siglos XVI al XIX.
El historiador del arte e hispanista Jonathan Brown declara que «pocos se atreverían a poner en duda que es el museo más importante del mundo en pintura europea».



Su principal atractivo radica en la amplia presencia de Velázquez, el Greco, Goya (el artista más extensamente representado en el museo), Tiziano, Rubens y el Bosco, de los que posee las mejores y más extensas colecciones que existen a nivel mundial,  a lo que hay que sumar destacados conjuntos de autores tan importantes como Murillo, Ribera, Zurbarán, Rafael, Veronese, Tintoretto, Van Dyck o Poussin, por citar solo algunos de los más relevantes. 
A principios de 2017 el total de obras expuestas rondaba las 1300.
El inventario de bienes artísticos comprende, a febrero de 2017, más de 35 000 objetos, desglosados en 8045 pinturas, 10 219 dibujos, 6159 grabados y 34 matrices de estampación, 971 esculturas (además de 154 fragmentos), 1189 piezas de artes decorativas, 38 armas y armaduras, 2155 medallas y monedas, 5306 fotografías, 4 libros y 155 mapas. 
Al igual que otros grandes museos europeos, como el Louvre de París y los Uffizi de Florencia, el Prado debe su origen a la afición coleccionista de las dinastías gobernantes a lo largo de varios siglos.



Muchos expertos la consideran una colección «de pintores admirados por pintores».
Las escuelas pictóricas de España, Flandes e Italia (sobre todo Venecia) ostentan el protagonismo en el Prado, seguidas por el fondo francés, más limitado si bien con buenos ejemplos de Nicolas Poussin y Claudio de Lorena. La pintura alemana cuenta con un repertorio discontinuo, con cuatro obras maestras de Durero y múltiples retratos de Mengs como principales tesoros. Junto al breve repertorio de pintura británica, circunscrito casi al género del retrato, hay que mencionar la pintura holandesa, una sección no demasiado amplia pero que incluye a Rembrandt. 
Aunque sean aspectos menos conocidos, el museo cuenta también con una importante sección de Artes decorativas (Tesoro del Delfín) y con una colección de esculturas, en la que destacan las greco-romanas. 
Junto con el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional del Prado forma el llamado Triángulo del Arte, meca de numerosos turistas de todo el mundo. 



Secciones
Pintura española:
Con casi 4.900 piezas, la sección de pintura española no solo es la más completa y nutrida del Museo, constituyendo el núcleo central de sus fondos, sino que representa también la colección más importante numérica y cualitativamente que de esta escuela existe en el mundo.  Cronológicamente abarca desde murales románicos del siglo XII hasta los primeros años del siglo XX. 

Pintura italiana:
La colección de pintura italiana consta de más de mil obras y es sin duda uno de los grandes atractivos del Museo, aun cuando adolezca de ciertas lagunas, sobre todo en lo referido a obras anteriores al siglo XVI. A pesar de que ya en tiempos de Juan II de Castilla la literatura italiana tuvo gran influencia en España, las novedades en el campo de las artes plásticas llegaron con retraso, siendo su presencia hasta el siglo XVI muy escasa. Ello fue debido en gran parte a la predilección tanto del propio rey como de su hija, Isabel la Católica, por la pintura flamenca, y es la causa de que la colección de primitivos italianos del Museo sea muy reducida. 

Pintura flamenca:
La sección de pintura flamenca es la tercera del Museo, tanto por cantidad (más de mil obras), como por calidad, sólo por detrás de la española y casi al nivel de la italiana. Al igual que en el caso de ambas, gran parte de sus fondos proviene de la Colección Real. Comprende por un lado primitivos flamencos como Robert Campin (con cuatro obras de las aproximadamente veinte que se le atribuyen), Weyden (El descendimiento de la cruz), Dieric Bouts, Petrus Christus y Hans Memling, y la mejor colección a nivel mundial de el Bosco. De este artista el museo conserva tres de sus obras maestras: los trípticos de El jardín de las delicias, El carro de heno y la Adoración de los Magos. Proceden de la colección personal de Felipe II, tan aficionado a este pintor, que ordenó comprar cuantas obras suyas se pudiese. 



Pintura francesa:
Es la cuarta escuela nacional más extensamente representada, con más de trescientas pinturas, aunque a mucha distancia de las tres anteriores. Como en el caso italiano y flamenco, aquí las circunstancias históricas también ejercieron gran influencia, y la casi permanente beligerancia entre España y Francia a lo largo de los siglos XVI y XVII restringió los intercambios artísticos entre ambos países, a lo que se unieron las diferencias de gustos imperantes en cada uno de ellos. 

Pintura alemana:
Pocas son las obras de pintura alemana conservadas en el Prado e históricamente en España en general (hasta la llegada de la colección Thyssen). A pesar de la fuerte relación de los Habsburgos españoles con el Sacro Imperio Romano Germánico, la mayoría de los monarcas hispanos se decantaron por otro tipo de pintura. A causa de ello esta colección es reducida en número, aunque de gran calidad. 

Pintura holandesa:
La continua hostilidad (en muchas ocasiones guerra abierta) entre España y las Provincias Unidas tras la separación de éstas en 1581 dificultó extraordinariamente la llegada a España de pintura del siglo XVII de dicho país, el período de mayor esplendor de esta escuela, a lo que contribuyó además el rumbo tomado por la pintura neerlandesa tras la independencia, buscando un estilo propio que se apartaba y en muchos casos era incluso antagónico del ideal clasicista, lo que hizo que durante largo tiempo no resultara del gusto de los coleccionistas, no sólo de España, sino también de otros países en los que el arte clásico seguía teniendo gran vigencia, como Francia e Italia. Así, mientras los coleccionistas españoles se inclinaban mayoritariamente por obras religiosas y mitológicas, en Holanda tuvieron un gran auge los géneros del paisaje, las marinas, los bodegones y las escenas costumbristas, adquiridos por una burguesía que deseaba de ese modo expresar su identificación con su tierra y con su estilo de vida. Todo ello redundó en que la colección del Museo del Prado no sea especialmente extensa, faltando además en ella nombres fundamentales como Johannes Vermeer y Frans Hals. La mayor parte de las obras que posee el Prado proceden de la Colección Real y casi todas fueron adquiridas ya en el siglo XVIII, especialmente por parte de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio. 



La pintura holandesa cuenta con cien obras, casi todas del siglo XVII,  entre las que destaca un importante cuadro de Rembrandt: Judit en el banquete de Holofernes, antes identificado como Artemisa recibiendo las cenizas de Mausolo o como Sofonisba recibiendo la copa de veneno. Se trata de una de las obras maestras del periodo temprano de Rembrandt, que parece retratar a su mujer Saskia en la figura femenina principal. 

Pintura británica:
La histórica rivalidad entre España y el Reino Unido, que arranca en el siglo XVI con la subida al trono de Isabel I de Inglaterra y su definitiva separación de la Iglesia de Roma, no contribuyó precisamente a facilitar la adquisición de obras de arte británicas por la Monarquía española (no obstante, en Madrid hay una representación relativamente amplia de esta escuela en el Museo Lázaro Galdiano, de fundación privada). Ello redundó en que la sección de pintura inglesa del Museo del Prado sea pequeña, tan solo veintiocho obras (además de otras dos de atribución dudosa) de dieciocho pintores (o veinte). Además es de escasa variedad, puesto que la gran mayoría son retratos realizados entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, y está constituida por piezas de cierta calidad pero poco representativas, excepto en el caso de las de Thomas Lawrence.114 Los cuadros que hay llegaron mediante algunas compras y varias donaciones, dos a finales del siglo XIX y el resto en el XX. 

Otras escuelas:
Más reducida aún, apenas testimonial, es la presencia de pinturas del resto de las escuelas: hispanoamericana (más de una veintena, pero depositadas en el Museo de América), filipina, sueca (Adolf Ulrik Wertmüller, August Franzén, Bernhard Österman), danesa (Eberhard Keil -Monsù Bernardo-), estadounidense, centroeuropea... Respecto a la escuela portuguesa, pese a la cercanía geográfica y a la estrecha relación entre las monarquías española y lusa, especialmente en tiempos de los primeros Habsburgo, la presencia de pinturas de aquel país es ínfima, reduciéndose a seis obras, casi todas del siglo XIX o principios del XX. Las piezas más destacadas son las dos del siglo XVI, los óleos Catalina de Austria, reina de Portugal, como Santa Catalina, obra de Domingo Carvalho, y El rey don Sebastián de Portugal, de Cristóvão de Morais (en España también llamado Cristóbal de Morales).



viernes, 4 de mayo de 2018

Federico García Lorca. Idilio. Poesía española.


“Idilio” de Federico García Lorca es un poema en el que se menciona la primavera como contexto para hablar del amor.
Federico García Lorca fue un poeta español, de la Generación del 27. El poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx.



Idilio (Federico García Lorca)

Tú querías que yo te dijera
el secreto de la primavera.
Y yo soy para el secreto
lo mismo que es el abeto.
Árbol cuyos mil deditos
señalan mil caminitos.
Nunca te diré, amor mío,
por qué corre lento el río.
Pero pondré en mi voz estancada
el cielo ceniza de tu mirada.
¡Dame vueltas, morenita!
Ten cuidado con mis hojitas.
Dame más vueltas alrededor,
jugando a la noria del amor.
¡Ay! No puedo decirte, aunque quisiera,
el secreto de la primavera.




Obras de Federico García Lorca

Libros de poesía
    Libro de poemas (1921)
    Poema del cante jondo (1921)
    Oda a Salvador Dalí (1926)
    Romancero gitano (1928)
    Poeta en Nueva York (1930)
    Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
    Seis poemas galegos (1935)
    Diván del Tamarit (1936)
    Sonetos del amor oscuro (1936)

Obras teatrales

    El maleficio de la mariposa (1921)
    Mariana Pineda (1927)
    La zapatera prodigiosa (1930)
    Retablillo de Don Cristóbal (1930)
    El público (1930)
    Así que pasen cinco años (1931)
    Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933)
    Bodas de sangre (1933)
    Yerma (1934)
    Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935)
    La casa de Bernarda Alba (1936)
    Comedia sin título (inacabada) (1936)

Prosa

    Impresiones y paisajes (1918)


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