miércoles, 8 de agosto de 2018

El tiempo sí regresa de Concha García. Poesía española actual.





Concha García nació en Córdoba en 1956 pero se mudó siendo pequeña a Barcelona.
Es una de las fundadoras del Aula de Poesía de Barcelona y también preside de la Asociación Mujeres y Letras.

Se la considera una importante poetisa de su generación y ha recibido premios de cierto prestigio, entre los que se encuentra el Premio de Poesía Barcarola, obtenido en 1987.


La lírica de Concha García es una poesía intimista y entrañable.

Obtuvo el Premio Jaime Gil de Biedma​ por su obra Ayer y calles.





El tiempo sí regresa de Concha García


Una cacerola que dejé puesta un día
sobre el mármol de la cocina.
Aquel lugar deshabitado largos años
mantuvo el utensilio. Yo era otra
al volver a destaparla. Vi moho
vi roña, vi partículas muy confusas
nadando en el agua pestilente. Vi
la forma de la cacerola intacta.
Recorrí con la mirada cansina
los alrededores del lugar, y el tiempo
se volcó sobre mí: el mismo edificio,
la misma calle, las mismas acacias.
El hedor de la cacerola era tan intenso
que me aparté a la ventana
para respirar. Mirando la calle
vi la misma gente, las mismas
posturas de la gente, las mismas
conversaciones de la gente. Lo vi
todo igual. Vacié aquel hediondo 
líquido y restregué la porcelana
con un viejo estropajo que se deshizo

entre mis dedos.



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viernes, 22 de junio de 2018

El Rastro. Lugares para visitar en Madrid.


El Rastro de Madrid

El Rastro de Madrid es un mercado al aire libre, originalmente de objetos de segunda mano, que se monta todas las mañanas de domingos y festivos en un barrio castizo del centro histórico de la capital de España.



Nació hacia 1740 en torno al «Matadero de la Villa» ocupando las aceras de la cuesta de Ribera de Curtidores del barrio de Lavapiés, como un zoco semi-clandestino de venta de objetos usados (baratillos).
El Rastro, con más de un cuarto de milenio de existencia, ha ido reglamentando su existencia y actividad comercial. ​ Su fama internacional (que le hace estar presente en las guías de viaje sobre Madrid como un atractivo singular), le emparenta con otros mercadillos existentes en diversas ciudades de Europa.
El Rastro superaba los 3500 puestos en el año 2000.
Su creación es contemporánea de la de los Cinco Gremios Mayores en Madrid, y fue creciendo a lo largo de los siglos, hasta los 3500 puestos -máximo permitido por las últimas leyes municipales- que tenía en el umbral del siglo XXI.



«Rastro» era en el siglo XVI sinónimo de carnicería o desolladero.
En las tres primeras décadas del siglo XX, el Rastro se extendió por diversas calles adyacentes y atrajo la mirada de intelectuales, artistas y escritores.
El Rastro en el siglo XXI posee una regulación municipal establecida en el año 2000​ Esta regulación permite al Ayuntamiento de Madrid controlar el número de puestos, el tamaño de los tinglados, lo que puede venderse, y las calles donde puede celebrarse. Está prohibida la venta de animales vivos y alimentos en puestos callejeros.
Un máximo de 3.500 puestos de venta se extienden en torno a la Plaza de Cascorro y su monumento dedicado a Eloy Gonzalo en el extremo norte, el eje de la calle de Ribera de Curtidores y calles aledañas, la calle Embajadores al este, y la Ronda de Toledo y la plaza del Campillo del Mundo Nuevo al sur.


Calles del Rastro:

Existen calles y plazas que por tradición, o por la congregación de puestos especializados, se centran en ofrecer un tipo de producto en particular:
  • La calle Fray Ceferino González es conocida por la calle de los Pájaros debido a la venta antiguamente ambulante de animales de compañía y de aves o de artículos para su cuidado. Esta calle congregaba la venta de animales, pero desde la disposición municipal del año 2000 sólo se pueden vender animales en las tiendas de la calle.
  • La calle de San Cayetano, conocida también por la calle de los Pintores por sus locales no ambulantes destinados a la venta de óleos e ilustraciones o artículos para la práctica del dibujo y la pintura
  • La calle de Rodas y las plazas del General Vara del Rey (antigua del escritor Antonio Zozaya) y de Campillo del Mundo Nuevo: todas ellas especializadas en la compra venta de revistas, cromos, estampas y juegos de cartas coleccionables, donde es frecuente ver a niños intercambiándolos.
  • La plaza del General Vara del Rey, además, ofrece gran cantidad de puestos de ropa de segunda mano.
  • La calle del Carnero y la de Carlos Arniches, donde los bouquinistas ofrecen libros de viejo, de ocasión o de colección. Puestos temporales de libros (nuevos, de ocasión o para coleccionistas) se instalan también en el amplio Campillo del Mundo Nuevo.
  • La Plaza de Cascorro está especializada en la venta de ropa underground y accesorios.
  • La Ronda de Toledo, a lo largo de ella y desde mediados del siglo XX se suele vender música y diverso material.

En muchas de las tascas y tabernas de las calles vecinas es posible degustar algunas de las especialidades de la gastronomía de Madrid que en forma de tapa se sirven, por ejemplo, acompañados en la mayoría de las ocasiones de un chato de vino o una caña de cerveza. ​ Es frecuente que se vean tiendas en las que sirvan diversos bocadillos económicos, algunos ejemplos son los de calamares, de chorizo, de tortilla española, queso, etc. Y tostas diversas. Las tapas más habituales pueden consistir en los tradicionales encurtidos de variadas disposiciones como pueden ser las berenjenas de Almagro, los pepinillos, las banderillas. Algunos de los platos servidos en pequeñas raciones tienen gran popularidad como es el caso de los caracoles a la madrileña, las manitas de cerdo, callos.







viernes, 8 de junio de 2018

Poemas cortos elegidos de Julio Martínez Mesanza. Poesía española.


Julio Martínez Mesanza, poeta español, Ha sido director de los centros del Instituto Cervantes de Lisboa, Milán, Túnez y Tel Aviv. En 2017 obtuvo el Premio Nacional de Poesía de España por su obra Gloria.

Retirada
Vengan grises caballos por la senda
nevada, y un anciano se detiene
y ve pasar jinetes y armas oye.
Continuamente pasan los soldados,
y otra tierra recuerda y otro tiempo.
El corazón del viejo se ensombrece
mientras las muchas sombras enumera,
y otra guerra recuerda y otros hombres.


Remedia amoris I
Amigos, el amor me perjudica:
no permitáis que caiga nuevamente.
Podemos emprender una campaña
o el estudio de textos olvidados:
algo que me mantenga distraído.
No me habléis de la dulce voz de aquélla
ni del hermoso talle de esa otra.
Quemad todo retrato, ensordecedme,
poned sus armas en mis propias manos:
si sé el secreto su poder se extingue:
ellas son incapaces de ternura.


Las campañas de mayo
Otros recuerdan los jardines falsos
del amor y los días en que amaron
o creyeron amar, y otros, los libros
que leían de niños y marcaron
su vida para siempre, ya que nunca
pudieron entender cómo es el mundo.
Y todos se consuelan de esta forma
e incluso se entusiasman cuando sienten
que la memoria puede moldearse
a voluntad y dar lo que no daban
el amor, los jardines y los libros.
Yo recuerdo las cosas que no hice:
las campañas de mayo sobre todo.

He soñado de nuevo con jinetes...
He soñado de nuevo con jinetes
pesadamente armados. A lo lejos
acampan. Vemos la humareda enorme
de sus festines y sus grandes sombras.
Sabemos que vendrán tarde o temprano,
y ante su carga no valdrán las hachas
ni las cobardes hoces, ni la astucia.
Sobre nuestras espaldas de vencidos
golpearán terribles sus espadas.
Quisiera desertar, pero me dicen
que sé algo de estrategia y que soy joven.
Quisiera estar del lado de los otros.

Es poder una torre sobre rocas...
                                                                A Luis Alberto de Cuenca

Es poder una torre sobre rocas
cuyo interior adornan ricas telas
e inscripciones de anales y de leyes.
Una torre que guarda los despojos
de solares y eternas dinastías.
Tiene el poder severos escenarios
e implacables sirvientes silenciosos.
Poder arroja infamia sobre el tibio
y no acepta en su guardia a los neutrales.
Tiene la torre normas que el profano
no comprende y desprecia torpemente.
Poder cierra la boca al arbitrista
y hace que el cuerdo abrevie su discurso.
Es poder una torre sobre un yermo
cuyo exterior el tiempo hizo terrible.



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viernes, 25 de mayo de 2018

Museo del Prado. Lugares para visitar en Madrid.

El Museo Nacional del Prado, en Madrid  es uno de los más importantes del mundo,  así como uno de los más visitados.
Especialmente rico en cuadros de maestros europeos de los siglos XVI al XIX.
El historiador del arte e hispanista Jonathan Brown declara que «pocos se atreverían a poner en duda que es el museo más importante del mundo en pintura europea».



Su principal atractivo radica en la amplia presencia de Velázquez, el Greco, Goya (el artista más extensamente representado en el museo), Tiziano, Rubens y el Bosco, de los que posee las mejores y más extensas colecciones que existen a nivel mundial,  a lo que hay que sumar destacados conjuntos de autores tan importantes como Murillo, Ribera, Zurbarán, Rafael, Veronese, Tintoretto, Van Dyck o Poussin, por citar solo algunos de los más relevantes. 
A principios de 2017 el total de obras expuestas rondaba las 1300.
El inventario de bienes artísticos comprende, a febrero de 2017, más de 35 000 objetos, desglosados en 8045 pinturas, 10 219 dibujos, 6159 grabados y 34 matrices de estampación, 971 esculturas (además de 154 fragmentos), 1189 piezas de artes decorativas, 38 armas y armaduras, 2155 medallas y monedas, 5306 fotografías, 4 libros y 155 mapas. 
Al igual que otros grandes museos europeos, como el Louvre de París y los Uffizi de Florencia, el Prado debe su origen a la afición coleccionista de las dinastías gobernantes a lo largo de varios siglos.



Muchos expertos la consideran una colección «de pintores admirados por pintores».
Las escuelas pictóricas de España, Flandes e Italia (sobre todo Venecia) ostentan el protagonismo en el Prado, seguidas por el fondo francés, más limitado si bien con buenos ejemplos de Nicolas Poussin y Claudio de Lorena. La pintura alemana cuenta con un repertorio discontinuo, con cuatro obras maestras de Durero y múltiples retratos de Mengs como principales tesoros. Junto al breve repertorio de pintura británica, circunscrito casi al género del retrato, hay que mencionar la pintura holandesa, una sección no demasiado amplia pero que incluye a Rembrandt. 
Aunque sean aspectos menos conocidos, el museo cuenta también con una importante sección de Artes decorativas (Tesoro del Delfín) y con una colección de esculturas, en la que destacan las greco-romanas. 
Junto con el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo Nacional del Prado forma el llamado Triángulo del Arte, meca de numerosos turistas de todo el mundo. 



Secciones
Pintura española:
Con casi 4.900 piezas, la sección de pintura española no solo es la más completa y nutrida del Museo, constituyendo el núcleo central de sus fondos, sino que representa también la colección más importante numérica y cualitativamente que de esta escuela existe en el mundo.  Cronológicamente abarca desde murales románicos del siglo XII hasta los primeros años del siglo XX. 

Pintura italiana:
La colección de pintura italiana consta de más de mil obras y es sin duda uno de los grandes atractivos del Museo, aun cuando adolezca de ciertas lagunas, sobre todo en lo referido a obras anteriores al siglo XVI. A pesar de que ya en tiempos de Juan II de Castilla la literatura italiana tuvo gran influencia en España, las novedades en el campo de las artes plásticas llegaron con retraso, siendo su presencia hasta el siglo XVI muy escasa. Ello fue debido en gran parte a la predilección tanto del propio rey como de su hija, Isabel la Católica, por la pintura flamenca, y es la causa de que la colección de primitivos italianos del Museo sea muy reducida. 

Pintura flamenca:
La sección de pintura flamenca es la tercera del Museo, tanto por cantidad (más de mil obras), como por calidad, sólo por detrás de la española y casi al nivel de la italiana. Al igual que en el caso de ambas, gran parte de sus fondos proviene de la Colección Real. Comprende por un lado primitivos flamencos como Robert Campin (con cuatro obras de las aproximadamente veinte que se le atribuyen), Weyden (El descendimiento de la cruz), Dieric Bouts, Petrus Christus y Hans Memling, y la mejor colección a nivel mundial de el Bosco. De este artista el museo conserva tres de sus obras maestras: los trípticos de El jardín de las delicias, El carro de heno y la Adoración de los Magos. Proceden de la colección personal de Felipe II, tan aficionado a este pintor, que ordenó comprar cuantas obras suyas se pudiese. 



Pintura francesa:
Es la cuarta escuela nacional más extensamente representada, con más de trescientas pinturas, aunque a mucha distancia de las tres anteriores. Como en el caso italiano y flamenco, aquí las circunstancias históricas también ejercieron gran influencia, y la casi permanente beligerancia entre España y Francia a lo largo de los siglos XVI y XVII restringió los intercambios artísticos entre ambos países, a lo que se unieron las diferencias de gustos imperantes en cada uno de ellos. 

Pintura alemana:
Pocas son las obras de pintura alemana conservadas en el Prado e históricamente en España en general (hasta la llegada de la colección Thyssen). A pesar de la fuerte relación de los Habsburgos españoles con el Sacro Imperio Romano Germánico, la mayoría de los monarcas hispanos se decantaron por otro tipo de pintura. A causa de ello esta colección es reducida en número, aunque de gran calidad. 

Pintura holandesa:
La continua hostilidad (en muchas ocasiones guerra abierta) entre España y las Provincias Unidas tras la separación de éstas en 1581 dificultó extraordinariamente la llegada a España de pintura del siglo XVII de dicho país, el período de mayor esplendor de esta escuela, a lo que contribuyó además el rumbo tomado por la pintura neerlandesa tras la independencia, buscando un estilo propio que se apartaba y en muchos casos era incluso antagónico del ideal clasicista, lo que hizo que durante largo tiempo no resultara del gusto de los coleccionistas, no sólo de España, sino también de otros países en los que el arte clásico seguía teniendo gran vigencia, como Francia e Italia. Así, mientras los coleccionistas españoles se inclinaban mayoritariamente por obras religiosas y mitológicas, en Holanda tuvieron un gran auge los géneros del paisaje, las marinas, los bodegones y las escenas costumbristas, adquiridos por una burguesía que deseaba de ese modo expresar su identificación con su tierra y con su estilo de vida. Todo ello redundó en que la colección del Museo del Prado no sea especialmente extensa, faltando además en ella nombres fundamentales como Johannes Vermeer y Frans Hals. La mayor parte de las obras que posee el Prado proceden de la Colección Real y casi todas fueron adquiridas ya en el siglo XVIII, especialmente por parte de Felipe V y su segunda esposa, Isabel de Farnesio. 



La pintura holandesa cuenta con cien obras, casi todas del siglo XVII,  entre las que destaca un importante cuadro de Rembrandt: Judit en el banquete de Holofernes, antes identificado como Artemisa recibiendo las cenizas de Mausolo o como Sofonisba recibiendo la copa de veneno. Se trata de una de las obras maestras del periodo temprano de Rembrandt, que parece retratar a su mujer Saskia en la figura femenina principal. 

Pintura británica:
La histórica rivalidad entre España y el Reino Unido, que arranca en el siglo XVI con la subida al trono de Isabel I de Inglaterra y su definitiva separación de la Iglesia de Roma, no contribuyó precisamente a facilitar la adquisición de obras de arte británicas por la Monarquía española (no obstante, en Madrid hay una representación relativamente amplia de esta escuela en el Museo Lázaro Galdiano, de fundación privada). Ello redundó en que la sección de pintura inglesa del Museo del Prado sea pequeña, tan solo veintiocho obras (además de otras dos de atribución dudosa) de dieciocho pintores (o veinte). Además es de escasa variedad, puesto que la gran mayoría son retratos realizados entre la segunda mitad del siglo XVIII y la primera del XIX, y está constituida por piezas de cierta calidad pero poco representativas, excepto en el caso de las de Thomas Lawrence.114 Los cuadros que hay llegaron mediante algunas compras y varias donaciones, dos a finales del siglo XIX y el resto en el XX. 

Otras escuelas:
Más reducida aún, apenas testimonial, es la presencia de pinturas del resto de las escuelas: hispanoamericana (más de una veintena, pero depositadas en el Museo de América), filipina, sueca (Adolf Ulrik Wertmüller, August Franzén, Bernhard Österman), danesa (Eberhard Keil -Monsù Bernardo-), estadounidense, centroeuropea... Respecto a la escuela portuguesa, pese a la cercanía geográfica y a la estrecha relación entre las monarquías española y lusa, especialmente en tiempos de los primeros Habsburgo, la presencia de pinturas de aquel país es ínfima, reduciéndose a seis obras, casi todas del siglo XIX o principios del XX. Las piezas más destacadas son las dos del siglo XVI, los óleos Catalina de Austria, reina de Portugal, como Santa Catalina, obra de Domingo Carvalho, y El rey don Sebastián de Portugal, de Cristóvão de Morais (en España también llamado Cristóbal de Morales).



viernes, 4 de mayo de 2018

Federico García Lorca. Idilio. Poesía española.


“Idilio” de Federico García Lorca es un poema en el que se menciona la primavera como contexto para hablar del amor.
Federico García Lorca fue un poeta español, de la Generación del 27. El poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo xx.



Idilio (Federico García Lorca)

Tú querías que yo te dijera
el secreto de la primavera.
Y yo soy para el secreto
lo mismo que es el abeto.
Árbol cuyos mil deditos
señalan mil caminitos.
Nunca te diré, amor mío,
por qué corre lento el río.
Pero pondré en mi voz estancada
el cielo ceniza de tu mirada.
¡Dame vueltas, morenita!
Ten cuidado con mis hojitas.
Dame más vueltas alrededor,
jugando a la noria del amor.
¡Ay! No puedo decirte, aunque quisiera,
el secreto de la primavera.




Obras de Federico García Lorca

Libros de poesía
    Libro de poemas (1921)
    Poema del cante jondo (1921)
    Oda a Salvador Dalí (1926)
    Romancero gitano (1928)
    Poeta en Nueva York (1930)
    Llanto por Ignacio Sánchez Mejías (1935)
    Seis poemas galegos (1935)
    Diván del Tamarit (1936)
    Sonetos del amor oscuro (1936)

Obras teatrales

    El maleficio de la mariposa (1921)
    Mariana Pineda (1927)
    La zapatera prodigiosa (1930)
    Retablillo de Don Cristóbal (1930)
    El público (1930)
    Así que pasen cinco años (1931)
    Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín (1933)
    Bodas de sangre (1933)
    Yerma (1934)
    Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores (1935)
    La casa de Bernarda Alba (1936)
    Comedia sin título (inacabada) (1936)

Prosa

    Impresiones y paisajes (1918)


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viernes, 20 de abril de 2018

Templo de Debod en Madrid. Lugares para visitar en Madrid.


El Templo de Debod es un edificio del antiguo Egipto localizado actualmente en Madrid.
Está situado al oeste de la Plaza de España, junto al Paseo del Pintor Rosales (Parque del Oeste), en un alto donde se encontraba el Cuartel de la Montaña.
Al ser trasladado a España, se situó de manera que conservase aproximadamente la misma orientación que en su lugar de origen, de este a oeste.
El Templo de Debod fue un regalo de Egipto a España en 1968 en compensación por la ayuda española tras el llamamiento internacional realizado por la Unesco para salvar los templos de Nubia, principalmente el de Abu Simbel, en peligro de desaparición debido a la construcción de la presa de Asuán.

Tiene una antigüedad de unos 2200 años. Su núcleo más antiguo fue quizás erigido bajo el faraón Ptolomeo IV Filópator, y decorado posteriormente por el rey nubio Adijalamani de Meroe hacia 200-180 a. C., siendo dedicado a Amón de Debod e Isis.
La mayoría de los investigadores piensa que su construcción fue obra de Adijalamani, interviniendo posteriormente Ptolomeo IV en él. Posee importantes añadidos de época ptolemaica y romano-imperial (del siglo I a. C. al II d. C.).

El templo de Debod se encontraba situado en la pequeña localidad que llevaba este nombre (Debod), en las orillas del río Nilo, próximo a la primera catarata, en la Baja Nubia, «país del oro», al sur de Egipto, muy cerca del lugar donde el Nilo corta al Trópico de Cáncer.
El templo se halla en la actualidad restaurado y algunas partes desaparecidas han sido reconstruidas. Consta de una serie de estancias que se pueden visitar. El mejor momento para admirarlo desde el exterior es a la caída de la tarde.


Capilla de Adijalamani o de los relieves

Es el núcleo arquitectónico del santuario, la parte más antigua conservada del templo, que se encuentra en un estado de conservación aceptable (excepto la policromía); está decorada con escenas que representan al rey adorando a los dioses y ofreciendo sacrificios.
Esta capilla está consagrada, desde sus comienzos, al dios Amón de Debod, que recibe culto junto a otras divinidades (Isis, Hathor, Osiris, Horus, Apset, Mut, Satis, Anukis, Horajty...) Imhotep ocupa un lugar destacado en el acceso.

Mammisi

La palabra mammisi es de origen copto y significa «lugar de nacimiento». Hace alusión a la sala donde la diosa venerada en el templo daba a luz, celebrándose en dicho lugar el «misterio del nacimiento divino». Lo cierto es que probablemente su uso fuera de otra naturaleza, como vienen sugiriendo investigaciones más recientes. A pesar de ello, se la sigue denominando mammisi.
La construcción rompe la simetría axial de la planta del templo. Para realizar el acceso desde el templo a esta sala hubo que abrir un vano en el muro sur del vestíbulo hipóstilo. Por lo demás, no hay inscripciones en las paredes.


Otras salas o dependencias

  • Vestíbulo o pronaos hipóstilo: con motivos decorativos realizados por Augusto y Tiberio, hoy perdido en su mayor parte a causa del terremoto del siglo XIX y del posterior robo de sillares.
  • Antesala del naos: sala de pequeñas dimensiones, redistribuye al visitante entre las tres capillas de cabecera. Es importante destacar que, en lo alto de esta antesala, a través de un vano abocinado, se recibía desde la terraza del templo la única iluminación cenital posible, que llegaba a la capilla central y a los naoi.
  • Sala de los naoi, o capilla central de cabecera: contiene el único naos que se conserva actualmente (hubo un segundo naos monolítico que desapareció en el siglo XIX). Esta capilla central, erigida en época ptolemaica tras la ampliación del templo, fue dedicada a Isis y a Amón de Debod.
  • Corredor sur: uno de sus muros (que en su día fue exterior) contiene un interesante reloj solar.

  • Capilla osiriaca: capilla-relicario de Osiris, en la terraza, junto a la escalera ritual de acceso. La capilla-relicario de Osiris es siempre, en los templos egipcios, una capilla techada, situada en la terraza del santuario. Y se construía techada precisamente porque el agua de la lluvia no era beneficiosa para el dios Osiris (al contrario que el agua del Nilo). Por este motivo, se cubría la estancia para evitar que el agua de la lluvia llegara a tocar la reliquia de Osiris que se custodiaba en esta sala.
  • Terraza: lugar donde tenían lugar importantes ceremonias solares, especialmente el Ritual de Año Nuevo (momento en el que tenía lugar la fusión del ka del dios Ra con el ka de las estatuas divinas del templo, que eran llevadas a esta terraza por los sacerdotes la noche anterior al Año Nuevo egipcio).
  • Capillas de la cabecera: flanqueando la capilla del naos se encuentran dos capillas anepígrafas, atribuidas presumiblemente a Osiris (capilla inferior sur) y Mahesa (capilla norte).
  • Uabet: lugar de purificación de los sacerdotes del templo (antes de acceder al resto del santuario), abre su puerta al vestíbulo. En este caso, la posibilidad de que dicha sala haya sido el "uabet" del templo se sostiene exclusivamente sobre la base de su ubicación relativa. El "uabet" del templo ptolemaico, en general, posee unas características concretas que desconocemos si se dieron en esta sala, dado que el vestíbulo se encontraba completamente desfigurado cuando los arqueólogos trabajaron en Debod en el siglo XX.
  • Criptas: Debod es uno de los pocos templos ptolemaicos que tuvo criptas, abiertas a las capillas de la cabecera. La principal de ellas es la Cripta del Tesoro (que se abre a la Capilla de Mahesa), donde se guardaban las estatuas de los dioses hechas de materiales nobles. La otra cripta es probablemente el llamado Laboratorio, lugar donde se guardaban los perfumes de las divinidades; esta se abre a la Capilla inferior de Osiris.

Bloques ubicados en la terraza del templo

En la terraza del templo se depositaron varios bloques (de los que se duda acerca de su colocación prístina en el edificio), formando con ellos un pequeño "museo". Algunos de estos sillares son especialmente interesantes:
  • Bloque de Apedemak: Se trata de un dintel monumental que porta tres líneas horizontales de texto jeroglífico divididas por un "ankh" (signo de la vida eterna) con la titulatura de Adijalamani. En una de las líneas se contiene el epíteto "amado de Apedemak", referido al rey, siendo Apedemak el dios el principal del panteón meroítico. Se trataría, como subrayó Žabkar, de la mención más septentrional de este dios guerrero. Nos permite saber hasta qué punto los reyes indígenas de Meroe fueron capaces de llevar algunas de sus divinidades a la Baja Nubia, con un claro afán de reivindicación territorial.
  • Estela del león y el úreo: Una estela (del tipo top-rounded) muy deteriorada contiene, en uno de sus laterales, un úreo representado sobre un león echado sobre sus patas traseras. La asociación de ambas imágenes tiene seguramente un sentido apotropaico para los personajes (desconocidos, por haberse perdido la imagen de la luneta y el texto) que debieron ocupar la cara principal de la estela.
Aparte de estas piezas, algunos fragmentos de columnas del vestíbulo, un bloque anepígrafo y otro con una imagen de un dios carnero, así como una gran maqueta de la Baja Nubia completan el pequeño museo, junto a varios audiovisuales.




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viernes, 23 de marzo de 2018

Poema del mes de Marzo: Eloy Sánchez Rosillo. Pensando en marzo. Poesía española.

Eloy Sánchez Rosillo



Eloy Sánchez Rosillo es escritor y profesor, galardonado con el Premio Adonais de 1977 y el Premio Nacional de la Crítica (2005).

PENSANDO EN MARZO

En su momento, marzo volverá,
según los calendarios nos indican.
Y no es que piense yo que no sea cierto
que ha de ocurrir su vuelta. Sin embargo,
cuánto lo echo de menos esta tarde
de mediados de enero. Se diría
 fábula en la memoria e ilusión
de todo el bien posible. Uno no ignora
que existe el sol, que hay pájaros, abejas,
tardes que paulatinas van creciendo,
rosas, cielos azules y muchachas
de ojos irresistibles y de andares
muy peligrosos para los que miran
sin tomar precauciones. Pero es
misterio que confluya todo eso
-y tan intensamente, y tan de golpe-
en un punto del año, que se junte
y se funda en seguida en una cosa
que es más que cada cosa y es milagro
hecho ante nuestro asombro. Sí, parece
que marzo ha de volver, y así lo dicen
los almanaques, la experiencia y quienes
saben del mundo y de sus movimientos,
de estaciones, de ciclos. Aunque yo,
desde este exilio que es su ausencia, desde
el corazón del intratable invierno,
lo echo de menos mucho, y lo recuerda
con desconsuelo mi penuria de hoy
como leyenda y como paraíso,
sueño hermoso que tuve igual que un don
perdido para siempre, para siempre.


ENTRA MARZO

No me cabe en el cuerpo la alegría
De que por fin haya llegado marzo.
No sé qué hacer con ella; sobra tanta
que hay para dar y repartir. Acaso
la desmenuce en migas de pan tierno
y se la eche a los pájaros.


Obras de  Eloy Sánchez Rosillo


Poesía

  • Maneras de estar solo, Ediciones Rialp, Madrid, 1978.
  • Páginas de un diario, El Bardo, Barcelona, 1981.
  • Elegías, Trieste, Madrid, 1984.
  • Autorretratos, Ediciones Península / Edicions 62, Barcelona, 1989.
  • La vida, Tusquets Editores, Barcelona, 1996.
  • Las cosas como fueron (Poesía completa, 1974-2003), Tusquets Editores, Barcelona, 2004.
  • La certeza, Tusquets Editores, Barcelona, 2005.
  • Oír la luz, Tusquets Editores, Barcelona, 2008.
  • Sueño del origen, Tusquets Editores, Barcelona, 2011.
  • Antes del nombre, Tusquets Editores, Barcelona, 2013.
  • Quién lo diría, Tusquets Editores, Barcelona, 2015.

Antologías

  • Confidencias, selección y prólogo de Andrés Trapiello, Editorial Renacimiento, Sevilla, 2006.
  • El manantial del tiempo, col. Babel, Universidad de las Américas Puebla, Puebla (México), 2007.
  • En el árbol del tiempo, selección y presentación de Juan Marqués, Editorial Pre-Textos, Valencia, 2012.
  • Hilo de oro (Antología poética, 1974-2011), edición de José Luis Morante, Letras Hispánicas, Ediciones Cátedra, Madrid, 2014.

Ensayo

  • La fuerza del destino, Universidad de Murcia, Murcia,1992.