viernes, 14 de junio de 2019

“Cuando despiertas” de Yolanda Izard. Poesía en español.



Yolanda Izard gana el Premio de poesía Miguel Hernández 2019.

 Filóloga nacida en Béjar (Salamanca), que en la actualidad ejerce de profesora de español para extranjeros en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (Valladolid) y dirige un taller de escritura creativa y lectura.






“Cuando despiertas” de Yolanda Izard:


Cuando despiertas, notas que los sueños

se han agarrado a tu garganta, vadean las lágrimas de tus ojos
y emergen por el túnel de luz de tus pupilas.
Nunca eres la misma cuando despiertas.
Adivinas que esa otra que duerme
en la fragilidad de tus entrañas
sabe todo lo que ignoras,
visita los lugares inexplorados
y trae de vuelta tus recuerdos,
sin rémoras, sin atascos, sin podredumbres ni mentiras.

Cuando despiertas, y tus ojos se abren al abismo azul de la mañana

aún te llega el eco del cántico del mundo,
la suave brisa de las esferas balanceándose en tu silueta,
la gracilidad del ave y la dulce omisión
de las palabras.

Entonces te levantas con los párpados pegados al sueño,

te sientas en la silla de la cocina y a tientas
te preparas una tostada con mermelada de frambuesa,
abres la boca sin violencia, como si no fuese tuya,
y paladeas lentamente el sabor de la tierra
como si sobre una nube, o una certeza, tu otro yo te columpiara.





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lunes, 20 de mayo de 2019

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viernes, 17 de mayo de 2019

Real basílica de San Francisco el Grande. Lugares para visitar en Madrid.



Real basílica de San Francisco el Grande:

Es un templo católico en el barrio de Palacio, dentro del centro histórico de la capital de España. Preside la cara occidental de la plaza de San Francisco, configurada por la intersección de la calle Bailén y la Carrera de San Francisco. Forma parte del convento franciscano de Jesús y María, fundado a principios del siglo XIII, sobre una desaparecida ermita dedicada a santa María.
La basílica fue construida en estilo neoclásico en la segunda mitad del siglo XVIII, a partir de un diseño de Francisco Cabezas, desarrollado por Antonio Pló y finalizado por Francesco Sabatini. El edificio destaca por su cúpula, considerada como la tercera de planta circular de mayor diámetro de la cristiandad; por su suntuosa decoración interior, realizada en estilo ecléctico a finales del siglo XIX; y por su pinacoteca, representativa de la pintura española de los siglos XVII a XIX, con cuadros de Zurbarán y Goya.
Su titularidad corresponde a la Obra Pía de los Santos Lugares de Jerusalén, organismo autónomo dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación. El 19 de octubre de 1980 fue declarada Monumento Nacional, según Real Decreto, recibiendo por tanto la condición de Bien de Interés Cultural.

Historia

El lugar estuvo ocupado anteriormente por un convento-ermita franciscano, que, según la leyenda,1​ fue fundado por san Francisco de Asís en 1217. Cuando Felipe II convirtió Madrid en capital del reino, en 1561, el convento fue ganando en riqueza e importancia y llegó a recibir la custodia de los Santos Lugares conquistados por los cruzados, mediante una Junta Protectora de la Obra Pía de Jerusalén, y el Comisariado General de Indias.
En 1760, los franciscanos derribaron la primitiva edificación para construir, sobre su solar, un templo más grande, que encargaron al arquitecto Ventura Rodríguez. Su proyecto, firmado en 1761, fue desestimado, a favor de un diseño del fraile Francisco Cabezas, redactado por José de Hermosilla. Cabezas concibió una amplia rotonda para el espacio interior, cubierta por una grandiosa cúpula. Sin embargo, las obras tuvieron que suspenderse en 1768, debido a las complicaciones técnicas surgidas, lo que obligó a Cabezas a abandonar el proyecto, presionado por Ventura Rodríguez, quien aprovechó su influencia dentro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Las obras fueron encomendadas entonces a Antonio Pló, que se hizo cargo de la cúpula, concluyéndola en 1770.

En 1776 la comunidad de frailes solicitó al rey Carlos III que se incorporara al proyecto el arquitecto real Francesco Sabatini, uno de los artífices del Palacio Real, a quien se debe la fachada principal y las dos torres que la coronan. También se sumó Miguel Fernández, en calidad de asesor técnico. El edificio fue finalizado en 1784. Durante el reinado de José I (1808-1813), se pensó en destinar el templo a Salón de Cortes, a partir de una remodelación proyectada por el arquitecto Silvestre Pérez. Finalmente, fue convertido en hospital, según Decreto de 3 de marzo de 1812.
En el año 1836, en el contexto de la desamortización de Mendizábal, los franciscanos fueron expulsados y el edificio quedó en manos del Estado español, a través del organismo Patrimonio Real. Un año después, se barajó la posibilidad de convertirlo en Panteón Nacional, pero la iniciativa no pudo materializarse. En 1838, sirvió de sede a un cuartel de infantería, al tiempo que se recupera el culto religioso. La Junta Protectora de la Obra Pía de Jerusalén quedó bajo la titularidad del Estado.
En 1869 se retomó la idea del Panteón Nacional. Durante los cinco años siguientes, albergó los restos mortales de diferentes personalidades de la historia española, entre ellos los de Calderón de la Barca, Alonso de Ercilla, Garcilaso de la Vega, Francisco de Quevedo, Ventura Rodríguez, Juan de Villanueva y Gonzalo Fernández de Córdoba (el Gran Capitán). Fueron depositados en una capilla y devueltos en 1874 a sus respectivos lugares de origen.

En 1879, el templo fue objeto de una profunda reforma y restauración, impulsada por el político Antonio Cánovas del Castillo y financiada por el Ministerio del Estado. La rehabilitación fue aprovechada para decorar su interior, en un proceso que se extendió desde 1880 hasta 1889 y en el que intervinieron diferentes artistas españoles especializados en pinturas murales y artes decorativas, entre los que cabe destacar a Casto Plasencia, José Casado del Alisal y Salvador Martínez Cubells. La mayoría de sus estudios y bocetos se conservan en el Museo del Prado.2​
Traslado de los restos de Calderón de la Barca, desde San Francisco el Grande (en la imagen, a la izquierda) hasta el cementerio de San Nicolás, a su paso por el primitivo Viaducto de Segovia. El grabado corresponde a 1874, cuando el templo dejó de tener la función de Panteón Nacional y fueron devueltos los restos mortales allí depositados a sus lugares de origen.

Las obras fueron realizadas a expensas de los fondos de la Obra Pía de los Santos Lugares, dirigiéndolas, por parte del Ministerio de Estado, Jacobo Prendergast. En la reforma tomaron parte escultores tan renombrados como Jerónimo Suñol, Justo Gandarias Plazón, Mariano Benlliure, Ricardo Bellver, Juan Samsó y Antonio Moltó; pintores de la fama de Carlos Luis de Ribera y Fieve, Alejandro Ferrant y Fischermans ayudado por su gran amigo José María López-Merlo Pascual, Casto Plasencia, Germán Hernández Amores, Manuel Domínguez Sánchez, José Casado del Alisal, José Moreno Carbonero, Antonio Muñoz Degraín, Salvador Martínez Cubells, Francisco Jover y Casanova, Eugenio Oliva y Rodrigo, José Marcelo Contreras y Muñoz y Manuel Ramírez Ibáñez.
También ejecutaron obras de talla y ornamentación Francisco Molinelli, Pedro Nicoli y Varela.3​
En 1926, el rey Alfonso XIII devolvió el templo a los franciscanos. El 30 de junio de 1962 fue declarado basílica menor por el papa Juan XXIII y el 8 de noviembre del mismo año quedó bajo la advocación de Nuestra Señora de los Ángeles, tras una nueva consagración.
A lo largo del siglo XX se fueron sucediendo reformas y rehabilitaciones, permaneciendo cerrado durante décadas.4​ Cabe señalar la iniciada en 1971, abordada por el arquitecto Luis Feduchi, en la que se actuó sobre las cubiertas y la cúpula, con la impermeabilización del emplomado y la restauración de los frescos del domo.
En noviembre de 2001, tras décadas en obras, la iglesia volvió a abrirse al público y en 2006 fueron desmontados los andamios instalados en el interior, con los que los restauradores procedieron a la recuperación de las pinturas murales.





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viernes, 5 de abril de 2019

La vida repetida de Pilar Adón. Poesía en español.


Pilar Adón nació en Madrid, el 18 de octubre de 1971. Es Escritora y traductora.

Es autora de los libros de relatos El mes más cruel (Impedimenta, 2010) y Viajes inocentes (Premio Ojo Crítico de Narrativa 2005), de las novelas Las hijas de Sara (Alianza, 2003) y El hombre de espaldas (Premio Ópera Prima de Nuevos Narradores, 1999), y de los poemarios La hija del cazador (La Bella Varsovia, 2011) y Con nubes y animales y fantasmas (RH, 2006). Forma parte de las antologías poéticas Cien mil millones de poemas (Demipage, 2011); Los jueves poéticos (Hiperión, 2007); La voz y la escritura (Sial, 2006) e Hilanderas (Amargord, 2006).


LA VIDA REPETIDA
A veces sucede que toda la ingenuidad
de los seres adoptados como propios
se acerca y se adhiere para llenar los ya colmados vasos
de incertidumbre.
Abriendo los párpados al eterno insomnio
e impidiendo la respiración feliz -o, al menos, sosegada-
de la hija que descansa en el hijo,
tiritando. Como un animal.

Salvajes las mareas, pero no hay otra cosa.
Ritmos y palabras.
Llegar al lodazal.
Que las masas de vapor acuoso se sostengan sobre su cabeza
y que el cuerpo de frágil hija humana se transmute
en frágil líquido.
Mientras el sol mantiene su centelleo tardío.

El hijo ha vuelto a casa caminando
tras sus clases en la mansión Lady Hood.
Siempre ha valorado la práctica del ejercicio físico,
con una asfixia en el cuello, vulgar.
Empezar no es sencillo, pero cuando se empieza...
Ha deseado echar a correr. Apartarse.
Girar y girar. Hasta volar.





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viernes, 22 de marzo de 2019

Dalieda de San Francisco en Madrid. Lugares para visitar en Madrid.



Dalieda de San Francisco en Madrid.

La Dalieda de San Francisco es un jardín botánico especializado en dalias de una extensión de 4400 m²

Parte de los especímenes proceden de la antigua dalieda ya desaparecida junto al Palacio de Cristal de la Arganzuela

Situación:
A la zona en la que se encuentra este parque peculiar se la conoce como “Las vistillas”, la razón de esa denominación es que está en la zona más alta del Madrid de los Austrias, y las vistas son privilegiadas al sureste de la ciudad.

El pequeño parque está situado en un hermoso lugar del viejo Madrid, y su perímetro está delimitado en uno de los flancos por la pared de la iglesia de la Basílica de San Francisco el Grande, y sobre un terreno de lo que en tiempos fue la muralla árabe de la ciudadela defensiva que en un principio era Magerit.

No muy lejos de otro lugar emblemático, el complejo que agrupa al Palacio Real y la Catedral de la Almudena, los que ocupan el solar en el que originariamente se elevaba el Alcazar de Madrid, construcción defensiva que con el tiempo fue evolucionando en el palacio y residencia de la Corona en la capital del Reino hasta su destrucción en un incendio.

Dalieda de San Francisco Gran Vía de San Francisco, 29 Distrito Centro, CP. 28005 Madrid

Horario: De martes a viernes de 9 a 15 horas. Sábados, domingos y festivos de 10 a 14 horas.
Entrada gratuita.




Historia:

El lugar donde está la Dalieda albergó el convento de San Francisco, anejo a la Basílica que hoy se conoce como de San Francisco el Grande. Dice la leyenda que se construyó el convento franciscano en el lugar donde el Santo de Asís, en su periplo por España con el fin de convertir al sur aún islámico al Cristianismo, hizo parada y fonda, para lo que construyó una choza y promovió la construcción de una ermita.

Lo cierto es que, si bien hay constancia de la presencia de San Francisco en la España cristiana, a la que llegó hacia 1213 según algunos historiadores, no parece que permaneciera hasta el año 1217 como indica la placa que figura en la fachada de la Basílica y otros historiadores, el Santo tenía la intención de participar en el Concilio de Letrán para promover la aprobación de su regla, en 1214 y aunque no hay noticias de que asistiera al mismo, tampoco las hay de que continuara en España.

Construido pues entre el Siglo XIII y XIV, el convento permaneció en pie hasta convertirse en cuartel de infantería y posteriormente en prisión militar. En 1961, con la remodelación urbanística de la zona, fue derribado el convento con el fin de lograr espacio para la prolongación de la calle Bailén, que a partir de ese punto se llamaría Gran Vía de San Francisco.

La Dalieda fue inaugurada el 7 de mayo de 2007 por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón con algunos de los especímenes de dalias que se cultivaban en la antigua dalieda junto al Palacio de Cristal de la Arganzuela.



La Dalia

Las primeras noticias que se tienen de la dalia datan de 1517, cuando los expedicionarios españoles descubrieron la península de Yucatán. Al parecer quedaron impresionados de la hermosura de una flor que los indígenas llamaban "Acocoxochit", una traducción lo más fiable posible sería “flor tubo de agua”, probablemente porque su tallo es hueco.

Francisco Hernández, médico personal de Felipe II, enviado especialmente para conocer las bondades de Nueva España y dar traslado del conocimiento adquirido a la Corona, describe la enorme belleza de dos especies de flores que los nativos conocían con el nombre de pipa de agua y bastón de agua, esto ocurría en 1570.


La popularización de esta planta, no llegó hasta el siglo XVIII, cuando el director del Botánico de Nueva España, D. Vicente Cervantes, envió semillas de la planta al Botánico de Madrid, en concreto a uno de sus destacados miembros, Antonio José Cavanilles. Éste plantó las semillas obteniendo impresionantes resultados y procedió a seleccionar las mejores floraciones, realizó un pormenorizado estudio y descripción de la misma y le dio el nombre de "Dahlia" en honor al botánico sueco Andreas Dahl.

Posteriormente distribuyó semillas de la planta entre los jardines botánicos europeos con los que el Real Jardín Botánico de Madrid tenía acuerdos de colaboración. Desde ese momento, la popularidad de la dalia creció exponencialmente en todo el mundo donde jardineros de gran prestigio las plantaron en los jardines más hermosos, logrando mediante selección e hibridación muchas de las variedades que hoy podemos disfrutar.


La dalia es originaria de México y es también considerada la flor nacional mexicana por decreto presidencial y por tanto un símbolo botánico de estas tierras, tal es así que desde el año 2007, todos los 4 de agosto se celebra el día nacional de la dahlia, con celebraciones y homenajes a todos cuantos en una u otra manera han tenido algo que ver con la popularidad de tan hermosa flor.
Colecciones

La colección posee 724 dalias de todo tipo, ya sean de tipo pompón, decorativas o dalias cactus.

La mejor época para verlas en todo su esplendor es principios de junio, para después agostar y verlas después remontar a finales de septiembre o comienzos de octubre.

Algunos ejemplares de dalias de la "Dalieda de San Francisco".




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viernes, 1 de marzo de 2019

El seminarista de los ojos negros de Miguel Ramos Carrión. Poesía en español.



El seminarista de los ojos negros de Miguel Ramos Carrión.

Desde la ventana de un casucho viejo,
abierta en verano, cerrada en invierno
por vidrios verdosos y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen pedazos de cielo,
mientas la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.


Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas pausados y austeros,
sin más nota alegre sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello
y que por la espalda casi roza el suelo.
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello,
la mira muy fijo, con mirar intenso.


Y siempre que pasa le deja el recuerdo
de aquella mirada de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste, rezando y cosiendo,
una salmantina de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos: ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros.
Cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.


Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla: – “¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!”
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.


………………………………………
En una lluviosa mañana de inverno
la niña, que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos:
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto
pues cuatro llevaban en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto
y, sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas cantaban los clérigos,
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo,
los conoce a todos a fuerza de verlos…
Tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos …
el seminarista de los ojos negros.


………………………………………
Corriendo los años, pasó mucho tiempo…
y allá en la ventana del casucho viejo
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende, los mira y, al verlos,
sus ojos azules ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste, aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros …




Miguel Ramos Carrión nació en Zamora, el 17 de mayo de 1848 y murió en Madrid el 8 de agosto de 1915. Fue dramaturgo, periodista y humorista.

La ciudad de Zamora le honra con el nombre de una calle céntrica, así como el Teatro Ramos Carrión.
Los títulos más conocidos de Ramos Carrión son las zarzuelas Agua, azucarillos y aguardiente (1897), con música de Federico Chueca, Un sarao y una soirée (1866, con Lustonó), La gallina ciega, Los sobrinos del capitán Grant, etc. Aparte de con Chueca, trabajó también con los compositores Caballero, Ruperto Chapí y Arrieta.



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viernes, 15 de febrero de 2019

Jardines de Las Vistillas. Lugares para visitar en Madrid.




Jardines de Las Vistillas:

Los jardines de Las Vistillas o simplemente Las Vistillas son un parque urbano de Madrid situado en la cima y laderas del antiguo cerro del campillo de las Vistillas, en un balcón natural delimitado hacia el oeste por el valle del río Manzanares y hacia el norte por el antiguo cauce del arroyo de San Pedro, sobre el cual fue proyectada la calle de Segovia. El límite meridional lo marca la calle del Rosario y el oriental el eje viario formado por la calle de Bailén y la Carrera de San Francisco.
Presentan dos tramos bien diferenciados. En su parte septentrional se sitúan la plaza de Gabriel Miró y las zonas ajardinadas trazadas en los terraplenes existentes junto al Viaducto de Segovia. En su parte sur, los jardines reciben el nombre de Parque de la Cornisa, llamado así por estar al borde del barranco al que se asoman las fachadas occidentales de los conjuntos monumentales de la Real Basílica de San Francisco el Grande y el Seminario Conciliar de Madrid.
Se trata de una de las formaciones montañosas que sirvieron de defensa natural a la ciudad durante la Edad Media, sobre la cual fue edificado a principios del siglo XIII el Convento de san Francisco, precedente de la actual basílica dieciochesca. Por esta razón, el lugar era conocido en el siglo XVIII como cerro de Las Vistillas de san Francisco el Grande, aunque, en algunos planos de la época, también aparecía el topónimo de plaza de Las Vistillas.
Antes de su adecuación como jardín, en la década de 1920, la zona albergaba distintos mercados de productos alimenticios, principalmente de melones. En la plaza de Gabriel Miró, en un inmueble situado entre las calles de san Buenaventura y Travesía de Las Vistillas, estuvo el estudio del escultor Victorio Macho que después fue ocupado por el pintor Ignacio Zuloaga.



Descripción de los jardines:
Tramo septentrional
Los jardines existentes en la plaza de Gabriel Miró fueron trazados en 1932 por el arquitecto Fernando García Mercadal y remodelados en 1945 por Manuel Herrero Palacios. Ocupan la parte más alta del cerro de Las Vistillas y se distribuyen en dos plataformas escalonadas. La plataforma situada más arriba tiene forma cuasi-rectangular y está rodeada por un murete. Una fuente de planta lobular decora su parte central y, a ambos lados, hay instalados dos monumentos: un busto dedicado a Ignacio Zuloaga, labrado en piedra de caliza por Juan Cristóbal González Quesada en 1947, y la escultura conocida como La violetera, obra de Santiago de Santiago (1925), que estuvo en un primer momento en la confluencia de la calle de Alcalá con la Gran Vía y que fue trasladada a la plaza el 13 de junio de 2003.


La segunda plataforma tiene planta cuadrangular, con cabecera curvada. En ella se inauguró el 29 de mayo de 1972 el monumento a Ramón Gómez de la Serna, realizado en bronce por Enrique Pérez Comendador. Junto a su cara posterior, se eleva una pérgola semicircular, que flanquea al conjunto escultórico.

A la plaza de Gabriel Miró se puede llegar desde la calle de Bailén, por el este, o desde la calle de Segovia, que queda al norte. Cuatro empinados accesos permiten salvar el conjunto de antiguos barrancos: la ondulante calle de Beatriz Galindo; la Cuesta de los Ciegos, en la que unas escaleras de aire monumental, con 254 escalones y construida al inicio del siglo xx suben hasta la plazuela de la Morería;5​ y en menor medida la antigua cuesta de las Vistillas, luego llamada cuesta de Javalquinto, y la calle de Caños Viejos. El entorno ha sido ajardinado con manchas de arbolado y césped.
Tramo meridional
El tramo meridional de los jardines se extiende alrededor de los conjuntos monumentales del Seminario Conciliar de Madrid y de San Francisco el Grande, que cierran su lado oriental, hasta entroncar con el Parque de la Dalieda, inaugurado en 2007 junto a la fachada sur de la basílica. Hacia el oeste se sitúa la Ronda de Segovia, que sigue el trazado de la Cerca de Felipe IV, mandada construir por el monarca en 1625 y demolida en su práctica totalidad en 1868.

Completa el tramo el Parque de la Cornisa, en el que se pueden ver algunos vestigios del palacio del duque de Osuna. Así mismo, dentro del recinto ajardinado del Seminario Conciliar, se conservan una fuente, una columna toscana y diferentes escaleras de piedra, correspondientes a los jardines de la citada residencia palaciega desmantelada en los años finales del siglo XIX.


   


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viernes, 18 de enero de 2019

Primero de enero de octavio Paz. Poesía en español.




PRIMERO DE ENERO de Octavio Paz.

Las puertas del año se abren,
como las del lenguaje,
hacia lo desconocido.
Anoche me dijiste:
mañana
habrá que trazar unos signos,
dibujar un paisaje, tejer una trama
sobre la doble página
del papel y del día.
Mañana habrá que inventar,
de nuevo,
la realidad de este mundo.
Ya tarde abrí los ojos.
Por el segundo de un segundo
sentí lo que el azteca,
acechando
desde el peñón del promontorio,
por las rendijas de los horizontes,
el incierto regreso del tiempo.
No, el año había regresado.
Llenaba todo el cuarto
y casi lo palpaban mis miradas.
El tiempo, sin nuestra ayuda,
había puesto,
en un orden idéntico al de ayer,
casas en la calle vacía,
nieve sobre las casas,
silencio sobre la nieve.
Tú estabas a mi lado,
aún dormida.
El día te había inventado
pero tú no aceptabas todavía
tu invención en este día.
Quizá tampoco la mía.
Tú estabas en otro día.
Estabas a mi lado
y yo te veía, como nieve,
dormida entre las apariencias.
El tiempo sin nuestra ayuda,
inventa casas, calles, árboles,
mujeres dormidas.
Cuando abras los ojos
caminaremos, de nuevo,
entre las horas y sus invenciones
y al demorarnos en las apariencias
daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.
Abriremos las puertas de este día,
entraremos en lo desconocido.




Octavio Irineo Paz Lozano fue un poeta y ensayista  mexicano. Obtuvo el premio Nobel de literatura en 1990 y el premio Cervantes en 1981. Se le considera uno de los más influyentes escritores del siglo XX y uno de los grandes poetas hispanos de todos los tiempos.




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